En la entrevista que el pasado domingo (12 de agosto) hizo María Antonia Iglesias a Manuel Fraga, ante la pregunta de si con la edad ha perdido agilidad, responde: "¡Bueno! Este año he matado el ciervo mayor de toda mi vida. Fue en la berrea de Burgos y era un bicho que dio 20 puntas y 217 puntos, lo que es una medalla de oro". Uno intuye las razones por las que dan ganas de no seguir leyendo; pero no es el momento de analizarlas. Vencemos una cierta repugnancia y seguimos adelante. Encontramos otra, llamémosla, curiosa expresión: "El señor Zapatero, que actúa por resentimiento personal". Aparte de la ligereza, condena, insulto, de la gratuita "sentencia", uno piensa también en la serie de frases parecidas o incluso peores que, con la misma libertad, y en el peor de los casos falsedad, podríamos poner sobre la cabeza del señor Fraga, siguiendo su ejemplo, su mal ejemplo.
De la misma manera que el experimentado político pontifica que, sobre la memoria de este país, hay que "olvidar, olvidar", uno podría pontificar, tal vez con más razón: "Recordar, recordar". Y, con menos arbitrariedad de la que el fondo neuronal, visceral, de su tradicional ideología le impulsa a pensar que "la Educación para la Ciudadanía está obligando a la objeción a muchas familias", otras personas opinan que no tiene razón en lo que dice: una manera interesada y falaz de confundir, ya que hablábamos de animales, las churras con las merinas.
Por no entrar en otras pontificaciones discutibles, uno acaba preguntándose si el fardar de matar ciervos y de que esa hazaña merezca medalla de oro, si el demonizar al prójimo, con una frivolidad y gravedad que, por desgracia, contagia a otros individuos propensos a este tipo de eliminaciones, si, tal como concluye la entrevista, todo "eso forma parte de mi sentido cristiano de las cosas".
También publicaba el mismo diario la siguiente información:
Despilfarros en la Xunta de Fraga
Una auditoría oficial destapa desfases millonarios y tratos de favor en 2003 y 2004 - El Gobierno autónomo benefició a socios de altos cargos y a empresarios cercanos al PP.
Los auditores oficiales de la Administración gallega han destapado graves irregularidades en la gestión de la Xunta gobernada por el Partido Popular. Analizando las cuentas del Gobierno durante los últimos dos años de mandato de Manuel Fraga, el Consello de Contas ha detectado despilfarros millonarios en proyectos como la organización del año jacobeo o la construcción de un faraónico complejo cultural en Santiago. El informe también revela tratos de favor a socios de altos cargos del gobierno del PP, a empresarios vinculados al partido y a grandes compañías como Unión Fenosa.¿Queda alguien decente en la dirección actual del PP?






